22 de agosto de 2010
Bebidas Energéticas: los peligros que nadie sabe
Jóvenes, deportistas y estudiantes se han convertido en los grandes consumidores de bebidas energéticas, algo que es cada vez más habitual.
Este tipo de bebidas aportan una dosis de energía que estimula y despierta de manera rápida, además de generar una sensación de concentración y bienestar. A pesar de que su consumo no es peligroso para la salud en personas sanas, las bebidas energéticas pueden compartir riesgos en aquellas que sufren hipertensión o cardiopatías.
Y también en personas que hacen un consumo irresponsable mezclándolas con alcohol.
Las bebidas energéticas entrañan cierto riesgo. Sus principales consumidores son los jóvenes, sobre todo en época de exámenes en las que dicho consumo se eleva de forma exponencial.
Los estudiantes las utilizan para combatir el estrés, la fatiga y el sueño durante las largas horas de estudio. Los deportistas también hacen uso de las bebidas energéticas como complemento para su actividad física.
Las bebidas energéticas están compuestas, en su mayoría, por agua, vitaminas, cafeína, carbohidratos, y otras sustancias tonificantes como la taurina. Cuando se combinan con alcohol para evitar el cansancio tras, por ejemplo, muchas horas de fiesta, esta mezcla enmascara la sensación de borrachera gracias a sus sustancias estimulantes (cafeína y taurina).
La consecuencia que acarrea es que incita a una ingesta más elevada, ya que dichas bebidas contrarrestan el efecto sedante del alcohol.
En sí resulta un cóctel que pone al cuerpo en alerta y tensión. En dosis elevadas, puede causar temblores y arritmias
Un dato no menos importante es que después de realizar ejercicio, no se recomienda ingerir este tipo de bebidas, ya que no facilitan la hidratación.
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